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*Autor para correspondencia: Mario Ricardo Calderón Pinzón. Correo electrónico: mrcalderon@aol.com
Recibido el 11 de abril de 2023. Aceptado 29 de mayo de 2023.
Rev. CMV. 2023;1(1-3):e015 e-ISSN: 2958-9533 5
discernimiento entre lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto, lo justo e injusto, y lo que funciona
y no funciona; por lo que prevalece la falta de honestidad, responsabilidad, transparencia e integridad
en la mayoría de los políticos, pero también en funcionarios en el sector privado y sin fines de lucro,
y en agencias internacionales de cooperación técnica y desarrollo.3
La pérdida de valores tiene un impacto económico, político y social negativo y devastador. En el nivel
económico, se impide el crecimiento y desarrollo del país, reduce la competitividad, y socaba el tejido
social y político de la sociedad. En el nivel político, se socaban las instituciones democráticas, reduce
la eficiencia y efectividad del gobierno, y exacerban las desigualdades. En el nivel social, se pierda
la confianza, reduce el acceso a servicios básicos, refuerzan las desigualdades, obstaculiza el
desarrollo, y normalizan los comportamientos no éticos.
La lucha contra una cultura de ilegalidad e impunidad es peligrosa pero necesaria, y no se puede
desestimar la dimensión personal. Cuando se levanta la voz, confronta, denuncia y se combate el
abuso y las prácticas corruptas, los denunciantes (whistleblowers) experimentan una variedad de
represalias personales y profesionales tales como traslado a otro puesto o localidad, auditorías
recurrentes para buscar fallas y justificar acciones de personal, acoso laboral entre iguales, de
subalternos o de superiores, inequidad y desigualdad salarial, cierre de oportunidades de promoción,
estabilidad y crecimiento, terminación anticipada de contrato o desvinculación injustificada, daños a
la carrera y reputación profesional, humillaciones y hasta agresión física e intento o realización de
secuestros y asesinatos. Los denunciantes son necesarios porque aseguran la justicia, transparencia
y rendición de cuentas,4 a pesar de que las medidas correctivas y la justicia tardan en llegar, las
verdaderas amistades y lealtades salen a la luz, y la hipocresía y traición se hacen evidentes.
Ningún gobierno o institución es perfecta, todos tienen deficiencias, pero lo que más necesita la
población son ciudadanos y funcionarios dispuestos a combatir los abusos, las ineficiencias, el fraude
y la corrupción como una actitud y proyecto de vida, ya que todo lo que se necesita para que la
corrupción triunfe es gente buena que no hace nada al respecto.
III. POSIBLE SOLUCIÓN: MOVIÉNDONOS HACIA LO IDEAL: los determinantes
sociales de la salud
Las “circunstancias donde las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, incluyendo el
conjunto más amplio de fuerzas y sistemas que influyen sobre las condiciones de la vida cotidiana,
determinan el estado de salud y bienestar de las personas”.5,6 Este concepto, conocido como
Determinantes Sociales de la Salud, comprende aspectos relacionados con el acceso y la calidad de
la educación, el ambiente físico y construido, la estabilidad económica y laboral, la seguridad y el
contexto comunitario y social, y el acceso y la calidad de la atención en salud y seguridad
alimentaria.7 El mejoramiento del bienestar individual, familiar y comunitario tiene un impacto
positivo en la población en general y la nación, mejorando su productividad, cohesión social, salud,
educación, seguridad pública, y gobernanza.